El desastre educativo en España

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La gallina es un mamífero, el río Ebro pasa por Madrid, Ávila tiene mar, Valladolid escrito con B, Albacete está en Ciudad Real y un largo etcétera. Son tan sólo algunas de las respuestas que dieron unos opositores en un examen para conseguir la plaza como maestro de Educación Secundaria Obligatoria (ESO), en Madrid.

Al oír esta noticia, muchos nos llevamos las manos a la cabeza e incluso pensamos que pudiera ser una broma por la ignorancia supina que se manifiesta en estos universitarios opositores, pero lamentablemente no se trata de ninguna broma, ni de ningún error. Esto simplemente evidencia, muy claramente, lo que significa el actual desastre educativo existente en España.

Realmente, todas estas personas recién licenciadas (ahora graduadas) o a punto de ello, no hubieran conseguido jamás el graduado escolar en nuestra época. Pero en esta España en la que han aflorado por doquier, demasiadas universidades que son, sinceramente, un poco más que una escuelita, con maestritos vergonzantes, pues no se les puede llamar profesores, y en la que los títulos se regalan, ya que esta generación de universitarios se piensa que ya per sé, les corresponde seguro una titulación académica, y es por lo que están convencidos que no necesitan esforzarse para nada, ni tampoco tener ningún interés en saber, ni tampoco en perseguir el conocimiento, siempre con una vocación de mejora, en todo los órdenes de su vida (recuerden que la Universidad de Valencia ha tenido que poner inhibidores en los exámenes de Medicina).

Se debe decir que todo esto es la espuma de la cerveza, porque lo sustantivo es que por mor de no haber sabido discernir, en todas la disciplinas académicas por parte de los alumnos, enseñantes y sobre todo los que han diseñado este modelo educativo, entre lo que es la formación , y por ende el conocimiento, y lógicamente las capacidades que tienen realmente estos universitarios para realizar profesionalmente su trabajo con excelencia, y la simple consecución de un título, ya que es obvio que éste no garantiza que todas estas personas, hayan alcanzado las aptitudes que les haga acceder a todo lo que es necesario para ser un buen profesional, en una empresa o en cualquier otro lugar. Tan sólo piensen que todas estas personas que contestaron por escrito todas estas barbaridades, parece ser que fueron el 80 % de los opositores, son licenciados o graduados universitarios, y esta incultura esta extendida en todas las disciplinas académicas en España.

La gravedad de ésto está en que si no cambian estas personas, cuando tengan que sustituir a los profesionales actuales, qué va a ser de las empresas, instituciones, etcétera, en las que se debe apoyar para conseguir prosperidad y bienestar todo país, en lo relativo a la productividad y excelencia necesarias para obtener un crecimiento económico competitivo.

Por lo que se debe hacer ya algo, con urgencia, para que el esfuerzo sea una condición sine qua non, para todos los próximos universitarios, ya que éstos son incorregibles e insalvables. Y que la formación y el conocimiento sea el objetivo de todo universitario, y que definitivamente se abandone, lo que prima en la actualidad, que es la obtención de un título, a como dé lugar, ya que realmente dicho título no sirve para nada en el mundo real de la empresa, instituciones, etcétera como ha quedado palmariamente patente en esta ocasión una vez más, y es de sobra conocido desde hace mucho tiempo.

Pues los universitarios que se incorporan al mundo laboral, resulta del todo evidente que no han alcanzado las capacidades necesarias para desenvolverse correctamente en un puesto de trabajo que les corresponde a tenor de su título académico, ya que los planes educativos que poseen las universidades actualmente, no son suficientes y presentan una brecha con lo que es necesario conocer y desarrollar, en el mundo real, que es sorprendente a la vez que preocupante como viene quedando evidenciado.

Josu Imanol Delgado y Ugarte

Economista

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